¿Meditación? ¡Sí! ¡Tú puedes!

La práctica de la meditación no involucra un conjunto de habilidades completamente nuevas. La razón por la que funciona tan bien es porque resalta habilidades para la vida que ya tenemos.

La respuesta más frecuente que oigo en estos días cuando le digo a alguien que yo enseño meditación es: “Estoy tan estresado.  Me vendría bien hacer un poco de eso”.  También me divierte cuando oigo con frecuencia: “¡Mi amiga debería conocerte!” Estoy feliz de ver que la meditación es vista, cada vez más, como algo que podría ser útil directamente en nuestras vidas día a día. Donde sea que el estrés juega un papel en nuestros problemas, la meditación puede tener un rol potencial en su alivio.

La práctica de la meditación no necesita estar atada a ningún sistema de creencias. La única creencia que necesitamos tener no es dogmática, sino una que dice que cada uno de nosotros tiene la capacidad de conocernos a nosotros mismos más completamente, y de cuidar más profundamente de nosotros mismos y de los demás. Sus métodos funcionan para liberarnos de nuestras reacciones habituales que nos causan gran infelicidad, como la auto crítica, y para desarrollar sabiduría y amor.  La meditación le da a cualquier persona que la practica una oportunidad de mirar hacia adentro buscando un sentido de abundancia, profundidad y conexión con la vida.

En vez de un conjunto de instrucciones adornadas, arcanas, la meditación básica consiste en herramientas prácticas para profundizar tres cualidades centrales: concentración, mindfulness y compasión.

La concentración calma y enfoca nuestra atención para que podamos dejar ir las distracciones internas -arrepentimientos del pasado, preocupaciones sobre el futuro, adicciones- y evitar que seamos seducidos por las externas. Las distracciones desperdician nuestra energía, pero la concentración la restaura.

Con frecuencia experimentamos nuestra atención regada a los cuatro vientos.  Nos sentamos para analizar algo o resolver un dilema y, antes de que nos demos cuenta, ya nos hemos ido.  Estamos perdidos en pensamientos del pasado, a menudo sobre algo de lo que nos arrepentimos: “Debería haber dicho eso con más habilidad”.  “Debería haber sido menos tímido y haber hablado claramente”. “Debería haberlo visto mejor y haberme callado”.  No estamos pensando las cosas cuidadosamente para encontrar una manera de repararlas. Por el contrario, estamos sencillamente: perdidos.

O nuestro distraimiento nos conduce a proyecciones hacia el futuro llenas de ansiedad.  Imagina que estás sentado en un aeropuerto.  De repente empiezas a pensar: “Y si este avión se retrasa.  Estoy seguro de que va a salir con retraso.  Ahora voy a perder mi conexión. ¿Qué significa eso? Que voy a llegar tarde a donde voy, después de medianoche.  Y no habrá ningún taxi disponible a esa hora. ¿Qué me va a pasar ahora?”  ¡Tal como si se tratara de que a donde vas es un lugar donde la gente desaparece si aterrizan allí después de medianoche!

Sin concentración, nuestras mentes se disparan hacia el futuro de una manera que no es como una planificación bien pensada sino más como un rumiar pensamientos agotador. Cuando yo veo mi propia mente moviéndose hacia ese destino de ansiedad, tengo un dicho que utilizo para ayudarme a restaurar mi equilibrio: “Algo pasará”.  Habrá un autobús.  Pasaré la noche en el aeropuerto.  Algo pasará. No puedo resolverlo todo ahora mismo.

Concentración es el arte de recolectar toda esa energía, esa tormentosa y dispersa atención, y asentarla, centrarla. Alguien se acercó a hablar conmigo un día cuando estaba enseñando, protestando sobre mi uso de la palabra concentración.  Dijo que le recordaba la represión, como si estuviera forzando la atención sobre algo, resistiendo y rechazando cualquier otra cosa que surgiera para sacar la atención de allí. Le pregunté si tranquilizar o asentar serían buenas opciones como reemplazo y las aceptó muy felizmente. Eso es lo que es la concentración en realidad. No es un esfuerzo, tenso, agotador.  Es dejar que las cosas se asienten sobre lo que esté a mano.

Autora: Sharon Salzberg

Mindful Magazine Special Edition “Get started with mindfulness”

Editora: Katherine Griffin

The Foundation for a Mindful Society

Traducción: Gerardo Tálamo, Ph.D.

Gerardo Tálamo
Psicólogo, M.Ed., Ph.D.

Tutoría en Mindfulness, Coach Ejecutivo Certificado, C.C.L. Coaching Basado en Mindfulness

No Comments

Post a Comment